viernes 10 de diciembre de 2010

Todo vuelve... puntos extremadamente suspensivos.



‘Antes de…’ ‘Antes, cuando…’ O simplemente ‘Antes’. No me gusta utilizar, escuchar, escribir la palabra antes. No me gusta su verdadero significado… Es un pasado. Un pasado irremediable.

Había una vez….
Érase una vez…
Cuando…
Hace mucho tiempo
No.

Antes

No es un pasado. Es un FIN. La palabra Antes indica final, el fin de algo que no tiene, bajo ningún aspecto, un nuevo comienzo. Algo que esta perdido, terminó para siempre. Y siempre es ¿Mucho o poco tiempo?. Y al tener conciencia de ese fin inalterable, utilizamos la palabra Antes. ‘Antes cuando era feliz’; ‘Cuando éramos felices juntos ERAMOS, porque ya no somos. Dejo de existir.

Y, al pronunciarla sentimos un escalofrío infinito que nos recorrer la columna vertebral de arriba hacia abajo una y otra vez. De arriba hacia abajo. Sin principio; sin fin. Porque no hay un
‘Antes, cuando sentía que […] y entonces no podía evitar...’.
Desde arriba hacia abajo, como un recta matemáticamente perfecta, una recta carretera al mismo sotano donde habitan los recuerdos, todos los ‘Antes, cuando yo… cuando éramos… nosotros… cuando… juntos. Antes…’ Ese es el lado negativo de la palabra. Según el diccionario: Antes
: de tiempo anterior. Pero cuando las cosas están mal, cuando los sueños llegaron demasiado lejos y se convirtieron en pequeños pedazos de vidrios cortantes, que se nos clavan en cada milímetro del cuerpo, hasta llegar a pincharnos el alma; ahí, el Antes es un después sin continuación. Es un… un FIN. Es algo que ya no esta, algo que se fue, que antes tuvimos y ahora no existe. Algo que fue, pero ya no es. Por ende, no será jamás.

Marie Agustine.

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